RESOG-2020-4712-E-AFIP-AFIP – Seguridad Social. Aportes y contribuciones con destino a la seguridad social. Prórroga de vencimiento período devengado abril de 2020.
RESOG-2020-4712-E-AFIP-AFIP – Seguridad Social. Aportes y contribuciones con destino a la seguridad social. Prórroga de vencimiento período devengado abril de 2020.
RESOG-2020-4711-E-AFIP-AFIP – Seguridad Social. Contribuciones patronales con destino al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Decreto N° 332/20 y sus modificatorios. Beneficios de reducción y postergación de pago periodo devengado abril de 2020.
RESOG-2020-4708-E-AFIP-AFIP – Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes. Trabajadores Autónomos. Crédito a Tasa Cero. Decreto Nº 332/20 y sus modificatorios. Resolución General Nº 4.707. Norma complementaria.
Descargar completa AFIP RESOLUCION 4708-2020
PRÓRROGA DEL AISLAMIENTO SOCIAL, PREVENTIVO Y OBLIGATORIO: Prorrógase hasta el día 24 de mayo de 2020 inclusive, la vigencia del Decreto N° 297/20, que fuera prorrogado por los Decretos Nros. 325/20, 355/20 y 408/20. Asimismo, prorrógase, por el mismo plazo, la vigencia de toda la normativa complementaria dictada respecto del “aislamiento social, preventivo y obligatorio”, desde la entrada en vigencia del Decreto N° 297/20, hasta el día de la fecha.
Descargar completa Decreto 459-2020
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Las últimas normas cambiarias del Banco Central, que profundizaron el cepo para la compra de dólares billetes y las operaciones con bonos, conocidas como contado con liquidación y dólar Bolsa, dividieron a las fintech entre ganadoras y perdedoras.
Muchas plataformas que centraban su negocio en el mercado de divisas migraron su operatoria a finales de 2019 tras la implementación del impuesto País y el tope de u$s200 mensuales por persona.
Si bien el tipo de cambio minorista que ofrecen estas startups y la de los bancos digitales es el mejor del mercado, el techo mensual las obligó a empezar a ofrecer algunas variantes, como el dólar MEP o Bolsa para que su negocio pueda escalar.
También se apalancaron en otras opciones como dolarizar los ahorros sin estas restricciones a través de la compra de monedas digitales, dolarizando la cartera a un precio un poco más caro, pero sin límites.
“Pero hay algunas fintech, cuya aprobación formal de las autoridades tiene la forma de una ALyC (Agente de Liquidación y Compensación) que se seguían centrando en el negocio cambiario tradicional. Estas, ahora quedaron fuera del negocio”, sentencia a iProUP Dante Anelli, director de FlexFintech, presta servicios de informatización a startups que quieran crear una financiera digital o a compañías que apunten a transformar su negocio en ese sentido.
Esto se debe a que las nuevas normas del Banco Central prohibieron a los agentes de bolsa operar en el mercado cambiario, salvo que lo hagan a través de bonos con el contado con liquidación o el dólar MEP.
A través de la Circular A 6999, la autoridad monetaria determinó que sólo los bancos, financieras y casas de cambio podrán realizar operaciones de compraventa de divisas. Y así dejó a varias empresas fuera de juego.
“Las nuevas medidas que restringen aún más la compra de divisas a partir de mayo obligan a las firmas que han construido su negocio en la vertical de inversiones a reconvertirse nuevamente”, explica a iProUP Matías Torres, CEO & cofundador de iKiwi.
Según el ejecutivo, “si bien los cambios son más frecuentes de lo que se esperaba en medio de la pandemia, ahora las iniciativas que endurecen los requisitos para acceder al mercado cambiario hacen mucho ruido en el ecosistema digital“.
El emprendedor conoce como nadie el pulso de lo que ocurre en este sector, ya que su plataforma es un agregador de productos financieros provistos por fintech a las personas que buscan préstamos, inversiones, tarjetas, crowdfunding, compra de dólares y acciones, entre otros.
iKiwi hoy trabaja con más de 20 compañías a las cuales se conecta mediante una API para consultar qué tienen para ofrecer y mostrarle a los usuarios las diferentes propuestas que encajan según su perfil. Además de la Argentina, opera en México, Colombia, República Dominicana y España.
“En medio de esta tormenta sanitaria y económica, el panorama vuelve a endurecerse porque las restricciones no sólo cierran el mercado cambiario, que en estos momentos es para pocos, sino que oscurece el panorama, ya que vuelven a modificar las reglas de juego justo en momentos en los que se tienen que dar certezas”, enfatizó Torres.
Además, la nueva disposición del BCRA dispone que si una persona compró “dólar solidario” no podrá realizar operaciones de dólar Bolsa o contado con liquidación por los 30 días posteriores a la fecha en que realizó esa adquisición de divisas.
De todos modos, existen opciones tradicionales como adquirir hasta u$s200 más el impuesto del 30% en plataformas fintech que actúan bajo la modalidad de casas de cambio online con autorización para esta actividad y en los nuevos bancos digitales.
Las fintech de inversiones más completas tienen en su cartera Dólar MEP, una opción para aquellos que poseen más conocimiento del mercado financiero, ya que requiere de la compra y venta de un bono.
Quienes no se animan a operaciones más complejas, como las que involucran a la plaza bursátil, pueden optar por dolarizar sus ahorros a través de monedas virtuales (DAI, Eter o Bitcoin, por ejemplo).
Para hacerse de estas divisas no hay que abonar el impuesto del 30%, si bien su cotización está basada en un dólar cercano al blue. Tampoco aplica el cupo de los u$s200 por mes: sólo tienen el tope de la UIF para informar sobre lavado de dinero, equivalente a $200.000 por operación.
Torres no duda en definir como tensa la relación entre la nueva cúpula del Banco Central y las fintech. “El directorio del BCRA no se caracteriza por simpatizar con este sector innovador“, lamenta.
En efecto, Miguel Pesce lanzó a principios de año varias regulaciones para:
– Evitar las transferencias entre cuentas virtuales de empresas
– La obligación de mantener los fondos en cuentas a la vista
– Y un régimen de información similar a la que realizan los bancos.
En las últimas semanas, además:
– Se eliminaron los débitos directos en los cobros de los préstamos online
– Luego se dio marcha atrás con el cobro del Ingreso Familiar de Energencia a través de billeteras virtuales para personas que no tienen cuenta bancaria
“Los continuos cambios en las reglas de juego detienen los proyectos de inversión. El negocio tiene techo para escalar y las condiciones del mercado son muy adversas”, critica Torres.
Al respecto, revela que “en las últimas semanas varias plataformas han detenido su actividad hasta tener en claro cómo operar y analizar si el negocio será rentable a mediano plazo, ya que la inversión para lanzar un emprendimiento innovador requiere muchos recursos”.
“Como siempre, aquellas que tienen detrás un grupo inversor con músculo financiero terminarán por concentrar el mercado, situación que el ecosistema venía a romper con pequeños proyectos alternativos que se diferencian de la banca tradicional”, agrega el emprendedor.
Por su parte, el abogado especializado en temas cambiarios Matías Otero afirma a iProUP que el verdadero impacto de las medidas del BCRA se sentirá con fuerza en el negocio de las monedas digitales, ya que quienes deseen comprar más de u$s200 mensuales y no puedan acudir al contado con liquidación se verán tentados a adquirir un Bitcoin o una DAI.
En tal sentido, Gabriel Vago, de la casa de cambio virtual ArgenBTC, remarca que el endurecimiento del cepo beneficia en forma indirecta a quienes operan con divisas digitales, si bien “no cambia las reglas de juego de nuestro partido”.
Anelli explica que la diferencia entre un Bitcoin y una DAI es que la última es una stablecoin: al estar respaldado su precio por el dólar, busca dejar de lado la especulación y la gran volatilidad de otras divisas virtuales para convertirse en una vía de ahorro.
Además, señala que el Bitcoin es más difícil de monetizar una vez que se entró, mientras que una stablecoin permite entrar con pesos y salir con dólares depositados en una cuenta bancaria. Es más: algunas fintech internacionales llevan billetes verdes a cuentas en el exterior mediante el contado con liquidación a través sus propias casas matrices.
No obstante, BuenBit es una fintech que opera en pesos y en dólares, algo muy poco frecuente en el mercado. Ofrece DAI, Eter o un mínimo de 0.00000001 Bitcoins, unidad conocida como “Satoshi” y hoy equivale a 500 pesos.
Con esas monedas, tanto compradas en pesos como en divisas estadounidenses, se puede hace arbitraje en cualquiera de las 20 plataformas especializadas que operan en la Argentina para obtener el mejor precio y así lograr tener dólares depositados en el propio banco adquiridos de manera legal, con una ganancia y sin las limitaciones del cepo.
Este procedimiento es posible porque esas plataformas de monedas digitales son un mercado en sí mismo, a diferencia de los bonos que cotizan todos en una misma Bolsa, aunque no se tradea como en el mercado bursátil, ya que en cada fintech el Bitcoin tiene un precio fijo.
Matías Bari, del exchange SatoshiTango, asegura que la mayoría de los usuarios no usa las monedas digitales para hacer arbitraje, sino como reserva de valor. “Muchos vendedores son freelancers que recibieron pagos por servicios en divisas virtuales, las vendieron y depositaron el dinero en el banco“, revela el ejecutivo.
Bari considera que esto es lógico, porque sería imposible que todos los operadores hicieran arbitraje sin que el mercado colapsara.
Vago y Bari coinciden en que la mayoría de las plataformas de monedas digitales prefieren no operar con dólares, precisamente por temor a los continuos cambios regulatorios. Además, los operadores minoristas recurren muchas veces a otros particulares para vender los Bitcoin o DAI que compraron en pesos.
Bari asegura que el cepo y su profundización en realidad no benefician a nadie, aunque circunstancialmente se puedan observar ganadores y perdedores entre las fintech.
“Me gustaría tener las reglas de juego de Estado Unidos y no las de Venezuela, donde también se negocian mucho con Bitcoin por la pérdida de valor de la moneda y a las restricciones”, concluye.
Fuente: iProUP publicado 11-05-2020.-
Se espera que en menos de dos semanas se produzca el llamado ‘bitcoin halving’, un evento crucial para los mineros de esta moneda digital
El mismo se produce más o menos cada cuatro años. A partir de ese momento, la cantidad de bitcoins minados aproximadamente cada 10 minutos se reducirá a la mitad.
Es un evento intrínseco del diseño de la oferta y la demanda de bitcoin que hace que esa oferta se reduzca. Como hay menos bitcoins producidos en la misma unidad de tiempo, cada uno de ellos vale más. Esa es la teoría al menos, y eso unido al efecto FOMO (‘Fear Of Missing Out’, ‘miedo a perdérselo’) ha provocado un nuevo crecimiento del valor de cada bitcoin. Lo mismo ocurrió en 2012 y 2016.
Matías Bari, CEO de Satoshi Tango, sin embargo, sostuvo que el precio del BTC no debería variar mucho.
“El exchange Binance movió 11.000 M de BTC en transacciones la semana pasada y el halving reducirá la oferta de 16 M a 8 M. Es decir, si el exchange más grande del mundo transaccionó US$ 11.000 M en un día, que haya 8 millones menos de BTC en circulación no creo que vaya a tener mucha influencia”.
Otros especialistas expresaron su pronóstico a principios de año: “Lo que vemos es mucha oscilación, pero una cosa importante que siempre recordamos es que en 11 años de Bitcoin 10 veces tuvimos el mínimo anual más alto que el año anterior. Sólo hubo un año en el que el mínimo fue menor que el año anterior, que, cuando se despeja el ruido, se obtenemos el peor momento del año, y se muestra una tendencia”.
Los mineros de bitcoins compiten por lograr validar el próximo bloque de transacciones de la red de bitcoin. Para ello deben resolver un complejo problema matemático que se computa en potentes máquinas mineras específicamente diseñadas para este propósito que, por cierto, consumen bastante energía.
Cuando se produce uno de estos ‘bitcoin halving’, el ritmo de producción se reduce a la mitad: los mineros que minan bitcoin obtienen menos recompensas, algo que afecta a toda la cadena de valor de los bitcoins. El principio básico es similar al del oro: son bienes finitos que cada vez es más difícil obtener.
Estos ‘bitcoin halving’ se han producido ya dos veces en el pasado. Antes del primero, en 2012, la recompensa por bloque era de 50 bitcoins. En 2012 esa recompensa se redujo a 25 bitcoins, y en 2016 volvió a reducirse a 12,5 bitcoins. A partir de mediados de mayo esa recompensa se reducirá a 6,25 bitcoins por bloque.
Como señalaba Abhat Aluri, analista de este segmento, estos eventos han provocado situaciones similares en los últimos años: el valor de bitcoin ha subido de forma notable en los meses posteriores para luego caer (no tanto como había subido) antes de que se vuelve a producir ese bitcoin halving.
El propio Aluri analiza los eventos previos de esa reducción de los ritmos de producción, y según él, “si la historia nos dice algo, es que [con este nuevo bitcoin halving] los precios podrían volver a alcanzar máximos históricos, aunque esos máximos podrían tardar en llegar”.
Se espera que el bitcoin halving se haga efectivo entre el 12 y el 13 de mayo de 2020, pero su impacto, si es que sigue el patrón de los anteriores eventos, no será realmente visible hasta meses después. El análisis de Aluri —y no es ni mucho menos el único en llegar a esa conclusión— es claro:
– Bitcoin Halving de 2012: el máximo histórico antes de ese evento había sido de 30 dólares, pero se produjo una corrección del 93% que redujo su precio a 2,01 dólares 378 días antes del bitcoin halving. Cuando se produjo el evento el 26 de noviembre de 2012, un bitcoin valía 11,50 dólares. Cuatro meses y medio después se llegó al máximo histórico de 270 dólares: desde el mínimo al máximo el valor del bitcoin creció un 13.304%. Alucinante.
– Bitcoin Halving de 2016: de los cerca de u$s 1.100 que llegó a valer un bitcoin a finales de 2013 se pasó a un valor de u$s 164 en enero de 2015 (aunque la debacle de Mt. Gox o sucesos como el cierre de Silk Road influyeron en esas caídas). El 11 de julio de 2016, cuando se produjo el segundo bitcoin halving, un bitcoin estaba a u$s 658. Tras algo más de diecisiete meses después (524 días) bitcoin llegó a su máximo histórico de u$s 20.074. El incremento desde el mínimo al máximo fue de nuevo espectacular, un 12.140%.
Todo es especulación, por supuesto, y hay quien afirma que el precio de bitcoin no sufrirá las subidas que experimentó tras los pasados eventos de reducción de ritmos de producción a la mitad.
Otros muchos ven un patrón en este tipo de eventos, y eso se ha unido a ese miedo por perderse la oportunidad de invertir. El resultado ha sido claro: muchos inversores han decidido apostar por bitcoin, lo que ha generado una avalancha de operaciones de compra y la subida de los precios.
En las últimas 24 horas ese precio ha subido un 18%, y de hecho la recuperación es aún más notable si tenemos en cuenta que hasta el coronavirus impactó en la demanda de estas monedas digitales, que llegaron a caer a a poco más de u$s 5.020 según CoinMarketCap.
En estos momentos un bitcoin se cotiza a u$s 9.343,85. Ahora, por supuesto, queda por ver qué pasará en los próximos días, pero sobre todo será interesante ver si esas subidas tan espectaculares del pasado se repiten una vez más durante los próximos meses, indicó Xataka.
Fuente: iProUP publicado 05-05-2020.-
Que, sin perjuicio de la compleja situación económico financiera producto del aislamiento preventivo social obligatorio establecido para hacer frente a la Pandemia del COVID-19, las empresas incluidas en el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción vienen realizando, mediante esfuerzos y medidas extraordinarias, el pago total o parcial de los haberes correspondientes al mes de abril de 2020, aun cuando sus trabajadores dependientes no hubiesen percibido el beneficio del salario complementario al momento del pago de los haberes.
Exceptúa del cumplimiento del “aislamiento social, preventivo y obligatorio” y de la prohibición de circular, a las personas afectadas a las actividades, servicios y profesiones en los ámbitos geográficos establecidos.
Descargar completa Decision Adm 729-2020
El chatbot es un tipo de bot que interactúa con el usuario manteniendo conversaciones sencillas y previamente instaladas para facilitar las tareas
Un chatbot es un software basado en inteligencia artificial que permite simular una conversación entre dos personas, dándole respuestas automatizadas a sus dudas o preguntas más frecuentes. De esta manera, los chatbots se convirtieron en una alternativa para gestionar la atención al cliente. Por eso, GlobalLogic, empresa líder en el desarrollo de software, analiza de qué manera afecta esta tecnología a la atención al cliente.
Para comprender el funcionamiento de esta aplicación y la relevancia que tomó, primero se debe describir qué es un bot: es un software que está diseñado para realizar una serie de tareas por su cuenta sin la ayuda de un ser humano. El chatbot, por su parte, es un tipo de bot que interactúa con el usuario manteniendo conversaciones sencillas y previamente instaladas para facilitar las tareas y funciones de atención al cliente.
Algunas de las ventajas de su uso en un ambiente laboral son:
– Permitir a la empresa ahorrar costos en capacitación de personal.
– Permitir atender las consultas y dudas de los usuarios de una manera instantánea y a cualquier hora.
– Posibilitar una interacción y un feedback ágil entre empresa – cliente.
– Ofrecer una rápida y constante mejora de los softwares para lograr conversaciones cada vez más complejas.
– Optimizar los procesos de selección
“Hay casos en los cuales se están utilizando bots para integrar a personas con algún tipo de discapacidad o bien que no tienen tiempo de sentarse en una computadora a escribir. Por ejemplo, todo lo que tenga que ver con comandos por voz para armar una lista de compras del super, hacer una reserva de un vuelo, pedir una pizza, etc. En esos casos el bot es capaz de ir respondiendo de acuerdo a lo que se le va pidiendo” comenta Fernando Sellechia, Sr Technical Lead de GlobalLogic Latam.
Con el gran avance de la inteligencia artificial, los chatbots pasaron de entender únicamente palabras clave a descifrar los sarcasmos y los tonos utilizados en las conversaciones, mediante un mejor entendimiento del contexto y una mayor capacidad para dar respuestas adaptadas a todo tipo de situaciones gracias a las configuraciones que los seres humanos le fueron dando.
Según un estudio de la consultora Gartner, que tiene su sede en Stanford (EEUU), el 25% de todas estas operaciones en las compañías americanas este año se realizarán con asistentes virtuales.
“Desde UX (experiencia de usuario), la clave del éxito de estos bots está dentro de la experiencia que brindan: cuanto mejor puedan llevar una conversación más satisfecho se va a sentir el usuario, mejor va a ser esa relación y va a llevar al usuario a pensar que realmente lo está atendiendo una persona. Si el usuario siente esa contención y esa respuesta de parte del bot, va a seguir usando ese servicio satisfactoriamente, en vez de frustrarse y volver a los intentos de querer comunicarse con “humanos” para que resuelvan sus inquietudes”, explica Laura Laita, Design & UX/ UI Regional Practice Head de GlobalLogic.
Esta nueva forma de IA soluciona rápidamente varias cuestiones que tenían los clientes a la hora de resolver insatisfacciones con servicios adquiridos. Los usuarios ya no tienen que esperar para ser atendidos o marcar infinitos números para que un operador conteste una llamada. Estos bots evitan la burocracia administrativa y terminan facilitando y agilizando los procesos.
Es por esto que desde GlobalLogic sostienen que la implementación de chatbots y esta transformación digital puertas adentro o de cara al cliente, son herramientas útiles y productivas que alivianan la vida cotidiana y laboral.
Fuente: iProUP publicado 06-05-2020
Las cifras del sector son elocuentes: 88% de las compañías sienten el impacto de la caída de la actividad producto de la cuarentena. En el caso de las pequeñas y medianas, el número de damnificadas asciende al 91%, mientras que en aquellas que poseen menos de 50 empleados es del 73%.
Las cifras, que denotan urgencia, corresponden a la industria argentina de software y servicios informáticos, un sector que gracias a su fenomenal expansión internacional pudo sortear en los últimos años el reguero de crisis económicas que se fueron acumulando, uno tras otro, en el ya maltrecho entramado industrial argentino.
Sin embargo, esta ventaja aparente no lo dejó inmune al avance del coronavirus, un fenómeno inédito en su alcance, ya que impactó a todo el mundo por igual. Como consecuencia, el derrumbe de múltiples negocios tuvo una espectral sintonía en todo el mundo.
El alcance del COVID-19 no conoce de fronteras; por ende, las empresas vinculadas a la llamada industria “4.0” no tuvieron donde refugiarse, tanto fronteras adentro como en su propio país.
Esta situación inédita tuvo además otro “palo en la rueda”: el retraso de la promulgación de la esperada nueva versión de la Ley de Economía del Conocimiento, que otorga beneficios a las empresas del sector y que, hasta ahora, se mantuvo cajoneada a la espera de la apertura de las sesiones parlamentarias.
Vale repasar el recorrido de la iniciativa, no exento de turbulencias:
– En febrero, el Gobierno envió al Congreso el proyecto de reforma a la norma impulsada durante la gestión de Mauricio Macri, que había logrado su promulgación por unanimidad en el Senado el año pasado
– Sin embargo, la administración de Alberto Fernández consideró que esa ley “dejaba afuera” a las pequeñas y medianas firmas y que, además, contemplaba un costo fiscal diseñado antes de la profundización de la crisis
– En este marco, frenó su vigencia, al tiempo que la Secretaría del Conocimiento, encabezada por María Apólito, comenzó el trazado del nuevo borrador del que participaron también otras dependencias del Ministerio de Desarrollo Productivo.
Todo indicaba que el proyecto se convertiría en ley a fines de marzo. Pero el coronavirus “metió la cola”: las sesiones se suspendieron y el sector, que factura más de u$s3.000 millones anuales (y más de u$s7.000 millones si se suman otras unidades de negocios) quedó pedaleando en el aire a la espera de una norma que, en momentos de parate total, se hace más urgente que nunca.
Mayo aparece ahora como la línea de largada. Y tanto para el gobierno como para las empresas, se trata de una Ley que deberá estar en la “pole position” apenas se reanuden las actividades del Poder Legislativo.
Según pudo confirmar iProUP, el proyecto oficial será tratado este mes, si se logra consenso para la apertura del Congreso. En principio, presenta algunas diferencias sustanciales respecto de la iniciativa delineada por el macrismo, aunque intenta mantener parte de su esencia. – La Ley aprobada en 2019 reducía la tasa del Impuesto a las Ganancias a 15%, y permitía que si una empresa sustentaba buena parte de su funcionamiento (70%) en actividades promovidas, todas las rentas de la compañía pagaban esa alícuota
– Ahora la tasa será del 30%, pero establece que los beneficiarios del régimen tendrán una reducción del 60% en el monto del gravamen (aunque únicamente para actividades promovidas). Esto, en rigor, debería incentivar a que se desarrollen más actividades de este tipo.
– En cuanto a las contribuciones patronales, la actividad privada vio con buenos ojos que el beneficio sea de más simple aplicación: con un bono fiscal por el 70% de las efectivamente pagadas, que servirá para saldar el Impuesto a las Ganancias, IVA y anticipos.
– Si bien hay un tope para las organizaciones grandes (equivalente a 3.475 empleados), por encima del cual pagará la contribución completa para el excedente. Sin embargo, para las nuevas incorporaciones, posteriores a la inscripción, no habrá tope.
Si bien en un primer momento se barajó un número inferior de empleados, se buscó no afectar al mercado y no dejar afuera a las 10 compañías que más dan empleo en el sector, con Mercado Libre como punta de lanza.
Empujada por un contexto interno de profunda crisis económica, esta rama de actividad cerró 2019 con crecimiento del 44%. Si bien se trató de una de las más pujantes, sus números quedaron por debajo de la inflación anual, que superó el 50%. En ese sentido, ni los lucrativos contratos en el exterior, que reportan ingresos en dólares, pudieron con la fuerza centrífuga de la recesión.
“El sector es ‘cross’, le vende a toda la economía. Por ejemplo, aquellas que hacen software para turismo están completamente paradas. Lo mismo podes ir viendo sector por sector”, grafica a iProUP Sergio Candelo, presidente de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (CESSI).
El directivo señala además que “lo diferente de esta crisis a, por ejemplo, la de 2002, es que vos tenías el mundo para ir. Hoy, las exportaciones comienzan a caer porque los rubros más golpeados caen también en todo el mundo”. Así, esta rama de actividad por ahora no encuentra su vía de escape.
Candelo sostiene que prácticamente todas las empresas gastaron a cuenta de la promulgación de la nueva ley, por lo que su aprobación en el Congreso pasó de tener status de “necesaria” a “urgente”. “Hasta el 18 de diciembre, arrancábamos 2020 con una nueva ley, por ende, todos tus costos incluían esta cuestión. En ese momento, los cálculos eran de u$s250.000 por año en beneficios para una empresa de hasta 100 personas, fruto de la nueva normativa”, señala el ejecutivo.
“El 2 de enero nos enteramos que no se iba a implementar, pero que iba a salir una ley y estaba la promesa de que sería retroactiva. Así, tenías que resolverlo financieramente durante esos dos meses, pero no desde lo económico, porque ibas a tener el resultado a más tardar en marzo”, revela Candelo.Y agrega: “Sin embargo, a la falta del nuevo marco legal se le sumó la pandemia, que frenó el Congreso y, al mismo tiempo, hizo caer gran parte del mercado”. Lo que se dice, una tormenta perfecta.
Desde la CESSI confirman que se hicieron gestiones para, al menos en un esquema de emergencia, se habilitara la vieja Ley de Software a través de un DNU, aunque el pedido no prosperó dentro de Casa Rosada. Por otro lado, también hubo dificultades para acceder a las ayudas que brinda el Gobierno a las empresas afectadas por la pandemia (implementadas vía decreto 376/2020).
“La ayuda se segmenta de una manera en la que vos quedás afuera. Para pedirlo hay que tener una caída nominal en la facturación, pero al ser la inflación de un 50% y el crecimiento general de entre el 20% y el 30%, apenas 3 empresas del sector accedieron al beneficio”, aclara el directivo de la CESSI.
Sin embargo aclara que, pese a algunos vaivenes, el diálogo con las autoridades nacionales sigue siendo fluido. Mientras, desde los despachos de la calle Balcarce ultiman detalles y proyectan a la propuesta “pique en punta” una vez que pise el Congreso.
“El sector siempre tiene buen diálogo con todos los gobiernos y todas las provincias. Se trata de una industria que no está en la grieta“, explica Candelo, y agrega que “lo bueno es que el ministro de desarrollo también lo ve así, no hay que ir a explicarle que somos ni nuestra importancia”.
Desde la cámara revelan que Matías Kulfas quiere que sea la primera ley en salir una vez que se reanuden las sesiones, y lo mismo repiten fuentes del ministerio consultadas por iProUP. “Están avanzadas las gestiones con el presidente de la Cámara (Sergio Massa) y con varios diputados para darle prioridad a la Ley de Economía del Conocimiento“, aseguran desde el Gobierno.
Al respecto, aclara que, si bien el panorama es complejo porque no se sabe cómo va a sesionarse, “ya se se enviaron notas para efectivamente acelerar su tratamiento“.
El orden en que se presenten las iniciativas en el recinto no es azaroso. Con propuestas polémicas, como el impuesto a las grandes riquezas en la lista, tiene sentido ubicar a la Ley de Economía del Conocimiento en la línea de largada, ya que los grandes debates quedarán para el final de lo que se vislumbra como una maratónica sesión.
Asimismo, todas las fuentes consultadas coinciden en que, a grandes rasgos, ya existe consenso general de aprobación respecto de la nueva ley. Palabras más, palabras menos, todos los actores están dispuestos a que salga ya mismo al ruedo.
“La relación con diputados oficialistas y oposición es de diálogo directo. Todos estiman que cuando salga, lo hará rápido. Incluso nos llaman para ver si está todo bien con lo que van aprobar”, revela Candelo.
Es que, pasadas las discusiones de enero y febrero, donde incluso se limaron asperezas entre Mercado Libre y Casa Rosada (el primer borrador estipulaba condiciones que dejaban a la firma de Marcos Galperin fuera de los beneficios), finalmente se llegó a un acuerdo general entre los distintos sectores de la industria de la innovación y el ministerio de Desarrollo Productivo.
Por ende, tal como anticipó iProUP, una de las clavijas que se ajustará más fuertemente en el “ecualizador” de medidas es el de la equidad. Es decir, que los beneficios tengan mayor impacto en las pequeñas y medianas compañías pero sin perjudicar a los unicornios.
“Cómo vamos a ir en contra de Mercado Libre que genera mucho empleo de calidad, es una fuente de innovación y su apuesta es a la inclusión financiera, al permitir que cualquier comercio pueda aceptar tarjetas”, se escuchaba en los pasillos de Irigoyen 250.
En este sentido, la nueva iniciativa busca flexibilizar los requisitos para las pequeñas y medianas empresas puedan acceder al régimen de promoción con ventajas similares a las grandes.
“Es una ley pro-Pyme. Tienen menos requisitos de entrada y de revalidación que las grandes”, remarca una fuente gubernamental a iProUP.
Ahora, con el impacto del coronavirus reverberando en cada fibra de la economía argentina, Kulfas y las empresas fumaron la pipa de la paz y avanzaron en un objetivo común: si entre ellos pelean, los devoran los de afuera; por ende, la Ley será primera.
Fuente: iProUP publicado 06-05-2020.-