Por Ariel Cohen
Hace un par de semanas te contamos acá que a nivel global se estaba resintiendo el Capital Venture (CV), cómo afectaba a las empresas fintech y en qué medida el fenómeno llegaba a nuestras costas, reduciendo las expectativas de fondeo para numerosas startups.
En la semana que pasó, el grupo brasileño Itaú Unibanco anunció la desinversión en Ank, su billetera digital con base en la Argentina, alegando el contexto internacional hostil de tasas de interés elevadas y caída de las valuaciones de las fintech.
En ese contexto, un informe fresquito, recién salido del horno, de KPMG ratificó el “momento” de astringencia de fondos VC para startups.
En el primer trimestre de 2022 se registró un monto promedio de financiamiento para startups argentinas de u$s 2,7 millones para rondas semillas mayores a u$s 1 millón, y de u$s 10,3 millones para rondas A.
Hubo en total en el mercado argentino, 11 operaciones por u$s 60 millones en rondas de etapa temprana (seed mayores a U$S 1 millón y series A).
“Sin embargo, no se observaron rondas en etapas posteriores. Por ello, el monto total de inversiones finalizó en un número inferior a los U$S 110 millones del 1° trimestre de 2021, a pesar de que la cantidad de operaciones superó las cifras de dicho período”, agregó KPMG.
Subrayó el informe de capital de riesgo de la big four que “no se registraron rondas de financiamiento en estepas más avanzadas”.
El problema radica en que “el volumen de inversión en dólares es dependiente principalmente de la existencia de rondas de etapa tardía o late stage, que son las operaciones que atraen grandes volúmenes de capital”.
Y en ese sentido, la mayor parte del monto de inversión en rondas de VC, “se explica por las etapas tardías de inversión, que en el período enero 2021 a marzo 2022 representaron alrededor del 75 % del total, pero que si se analizan por la cantidad de rondas, sólo representaron el 20 %”, diagnosticó KPMG.
“Se ha observado el retraso de rondas que estaban prácticamente definidas y, por lo tanto, es de esperar que las startups requieran ser mucho más cuidadosas con sus gastos, porque un runway, que es el tiempo transcurrido hasta que se acaba el efectivo, que hasta hace unos meses podía parecer suficiente hasta una nueva potencial ronda, se ha vuelto mucho más desafiante”, indicó la consultora.
El problema radica en la retracción de las inversiones de fondos en países en desarrollo. “Las turbulencias geopolíticas y económicas globales parecen estar impactando”, señaló KPMG. A cuidar, mientras tanto, lo que se tiene.

