A falta todavía de que se confeccione el texto definitivo de la esperadísima ley sobre activos criptográficos de la Unión Europea (UE), MiCA (Markets in Crypto Assets), los expertos reclaman ya una MiCA II y hasta una MiCA III. La dilación de las autoridades comunitarias y la trepidante velocidad innovadora de la criptoindustria ha convertido en una tarea imposible que la directiva europea abarque todos los tipos de negocio y clases de activos que proliferan en este sector. Por lo tanto, la legislación “nacerá desfasada”, han lamentado los expertos reunidos en el webinar ‘MiCA: ¿Qué es y cómo afecta la nueva regulación sobre criptoactivos?’.
Bajo la batuta de Asufin, la sesión ha tratado de situar qué clase de activos caerán finalmente bajo el paraguas de esta normativa y qué novedades implica para los proveedores de servicios de criptomonedas. Además de armonizar las reglas del juego para las empresas del sector, con normas claras, “ofrece un nivel de protección relevante al inversor”, ha subrayado Francisco del Olmo, subdirector fintech y ciberseguridad de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
En concreto, aporta “medidas de transparencia, protección, reglas del juego, marco de supervisión, canales de denuncia…” y un etcétera que hace desear al supervisor de los mercados su entrada en vigor inmediata. No obstante, la UE se tomará su tiempo. Pese a haber alcanzado a inicios de julio un acuerdo a tres bandas entre el Parlamento, la Comisión y el Consejo europeos sobre el texto, Del Olmo ha adelantado que se están produciendo modificaciones sobre qué tipo de activos criptográficos cubrirá la normativa, por lo que no se muestra optimista con el calendario de MiCA.
Baraja las previsiones de que la directiva entre en vigor entre finales de este año y el primer trimestre de 2023, lo que deja 18 meses a los estados miembros para adaptarla en casi todos sus puntos, excepto el que se refiere a monedas estables, que se aplicará inmediatamente.
