Moderado por Daniel Farra, fundador de Bamboo Block, firma que trabaja con compañías reguladas por la SEC para llevarlas a la cadena y arquitecturar sus operaciones on-chain con community banks.
Lo acompañaron dos voces expertas el terreno: Eloisa Cadenas, fundadora de PXO (stablecoin anclada al peso mexicano) y CEO de Arkangeles y Yonathan Lapchik, co-fundador y CEO de SukuPay, plataforma con la primera app blockchain para remesas desde Estados Unidos.
Lo que sigue son las diez conceptos claves que surgieron de esta gran conversación.
1. El sistema de pagos internacional está roto en dos puntos concretos
Si hay que identificar dónde falla el flujo de un pago internacional con stablecoins, el panel apuntó a dos lugares con precisión quirúrgica: el onboarding y el último kilómetro. El primero es demasiado complejo: muchos usuarios abandonan el proceso en el momento en que descubren lo que implica verificar su identidad y convertir dinero desde una cuenta bancaria hacia stablecoins. El segundo —hacer que el dinero llegue a tiempo a una cuenta bancaria o en efectivo del otro lado— sigue siendo difícil de ejecutar de forma confiable, rápida y a escala para un usuario común. Todo lo que está en el medio funciona razonablemente bien. Los extremos, todavía no.
2. Bancos mexicanos persiguen a usuarios cripto
Esta no es una advertencia teórica. Es algo que le pasó a la fundadora de la PXO en carne propia: Santander, BBVA y otros bancos cerraron sus cuentas en el momento en que detectaron operaciones vinculadas a stablecoins o cripto. La razón declarada siempre es el riesgo de lavado de activos. La razón de fondo, según el panel, es más simple: los bancos mexicanos no distinguen entre Bitcoin, una memecoin y una stablecoin respaldada 1:1 en pesos. Para ellos, todo es «cripto», y cripto es problema. El dato positivo es que esto está cambiando lentamente: hay bancos en México que empiezan a tratar los flujos en stablecoins de forma diferenciada y que están abriendo la puerta a estas operaciones.
