Semana Económica Edición Nº1
Luego de que las PASO recalentaran la política y la economía en Argentina, el clima político no ayuda en nada la magra performance de crecimiento que muestra el país en comparación con sus pares de la región, mientras que a inflación parece no ceder, a pesar de los esfuerzos del Poder Ejecutivo en generar nuevas pautas para los principales rubros del gasto familiar para el mes de septiembre, intentando moderar las expectativas inflacionarias.
Luego de que el oficialismo obtuvo el 31% de los votos en juego en las PASO a nivel nacional, perdiendo en algunos distritos hasta el 25% de los votos obtenidos hace dos años, no pudo digerir la derrota provocando una crisis política sin novedad en Argentina, que puso en duda, la continuidad misma del presidente de la nación y de su núcleo duro. Ante esto, el mercado no sabe a esta altura si ser optimista o pesimista respecto de los resultados electorales y la conducta actual del gobierno, respecto de las medidas económicas anunciadas para recuperar votos en noviembre próximo. En ese marco, ni el presupuesto del 2022 se salvó de recibir modificaciones que limitan el incremento del precio de las tarifas de caras a un futuro y lejano acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Mediante los reclamos de la vicepresidente de la nación, parece que el gobierno nacional abandonará definitivamente la diciplina fiscal y sea más permeable a las políticas que aseguren una aparente mejora de los ingresos de las personas en general, aunque no parece que esto ocurra en términos reales en un contexto de tanta indisciplina macroeconómica. En base a esta nueva realidad y las previsiones poco realistas presentadas por el ministro de economía en el proyecto de presupuesto nacional para 2022, es posible que el mercado proyecte que esta expansión fiscal y monetaria, produzca un desorden cambiario y más inflación en el corto y mediano plazo.
Por consiguiente, cuanto a la lectura económica de las elecciones, será muy importante verificar las acciones finales del gobierno luego de reconocer la derrota en las urnas por el propio presidente de la nación, en tanto, se esperan definiciones claras en la cartera económica del gabinete presidencial en medio de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, en tanto, la economía observará también los próximos pasos de Cristina Kirchner y del gobernador de la Provincia de Buenos Aires, que también acusó el mensaje del electorado y reformuló su gabinete.
Por el momento, la flamante nueva mesa ministerial de Alberto Fernández, que parece haber olvidado la crisis política desatada la semana pasada, anunció medidas muy expansivas de la masa monetaria, con un curioso giro del ministro Guzmán en favor de más emisión. Hasta el momento, las medidas anunciadas prevén el lanzamiento de un nuevo IFE, suba en los límites de aplicación del impuesto a las ganancias para la masa salarial, aumento a jubilados, mayor incentivo al consumo, todo a través de la creación de una ilusión de aumento de ingresos que prevé un aumento de la presión inflacionaria, ya instalada en un límite peligroso. Esperamos tener los matafuegos a mano, cuando los efectos de esta ilusión consumista pase y queden los efectos colaterales de estas medidas.
A pesar de las quejas del campo y de las promesas de liberación, el Poder Ejecutivo volvió a extender el cepo a la exportación de carnes con horizonte al 31/10/2021, con cupos de ventas en toneladas que pueden ser objeto de exportación. En base a esto, el clima del Ejecutivo con el sector agropecuario, empeora cada vez más, en donde se acusa una pérdida acumulada desde el inicio de estas políticas equivalentes a USD 1.084 millones. La asunción del nuevo ministro de agricultura, ganadería y pesca, Julián Dominguez, tendrá la tarea de recomponer una relación que está muy afectada entre el gobierno nacional y el sector agropecuario.
En relación a la cotización del dólar estadounidense, el paralelo cerró la semana pasada en 186,50 para la venta y se acomoda al principio de esta semana en 184,50 para la misma punta. A su vez, el CCL está más cerca del blue mientras que la brecha del blue con el dólar oficial se asienta cerca del 85%, pero a todo esto, el BCRA tuvo intervenir en el mercado vendiendo la semana pasada 100 millones de dólares, arrancando esta semana con otro esfuerzo grande de reservas que generar una expectativa negativa, respecto de la capacidad de fuego del Central, para aquietar ánimos un poco caldeados, teniendo en cuenta que en lo que va del mes, el Banco Central dispuso de 660 millones para intervenir en el mercado de cambios. Po su parte el dólar financiero libre para girar al exterior, se acomoda esta semana en pesos 184. Sin embargo, las novedades eleccionarias y los movimientos sísmicos en la conducción política y económica a nivel nacional, presentarán sin duda un nuevo escenario financiero en donde, la presión sobre el dólar blue, no parece ceder.
La Recaudación de impuestos, muestra una realidad contradictoria. Según el Ministerio de Economía, el incremento nominal de la recaudación es del 64,2%, lo que no está nada mal, si se mira desde donde venimos. Medido contra agosto de 2020, el incremento es del 8.1% pero si lo comparamos con agosto del 2019, ese aumento es solo del 3%. Si a estos datos, le quitamos todos los tributos que no están relacionados con la actividad económica el resultado es negativo 7.5%. No parece que la reactivación económica que se vislumbra, haya llegado todavía. Más allá de todo esto, entre enero de 2008 y julio de 2021 (13 años), el desequilibrio fiscal de la Argentina medido en dólares, muestra que en el 87% de los meses computados en ese período, se evidenció un déficit fiscal, que acumulado es de 250.000 millones, según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
Desde otro punto de vista, la deuda en pesos sigue creciendo. En palabras del economista Fausto Spotorno, en los primeros siete meses de este año, el gobierno nacional, incrementó la deuda en pesos en un total de $ 2,1 billones, lo que puede representar un riesgo monetario y financiero, especialmente en lo que respecta al sistema financiero y su alta exposición a la deuda del sector público.
La semana pasada, se publicó la inflación correspondiente al mes de agosto, que arrojó un resultado del 2,5%, debajo del 3% correspondiente a los últimos 10 meses. Sin perjuicio de esto, la inflación núcleo sigue estacionada en 3,1%, siguiendo las mediciones del mes pasado. Con esto, la inflación acumula un 32,3% hasta agosto con un aumento del 51,4% respecto de agosto del año pasado.