Lunes, 20 de julio de 2020

Webinar – Asoprofi Tecnología aplicada a la originación del crédito y a las cobranzas 

Estimados, adjuntamos el acceso a la disertación Tecnología aplicada a la originación del crédito y a las cobranzas – que fue realizara por  Cámara días atrás, a cargo del Ing. Juan Weber/Div Inf S.A. Lic. Lucas Nobile/Epico S.A.y Dr. Diego Petitto 

Descargar completa Webinar: https://drive.google.com/file/d/1cbdkA8lKEeL359gOwGrA4fnO_WjVw8ex/view?usp=sharing

Miércoles, 10 de junio de 2020

Deuda. El Gobierno afina un instrumento para cerrar la brecha con los bonistas

La intervención y expropiación de Vicentin no podía llegar en un peor momento para Martín Guzmán, enfrascado en el cierre de la negociación para reestructurar la deuda argentina con los acreedores del país. Hoy todo el mundo financiero mira a la Argentina.

Sin embargo, la negociación hace sus avances en paralelo a las dudas que aparecen en el sector privado. El Ministerio de Economía trabaja en un bono condicionado a una variable de la economía o value recovery instrument (VRI, según las sigas en inglés) para ofrecer a los bonistas. En principio, no sería vinculado al PBI pero, como adelantó ayer el periodista Carlos Pagni en LN+, sí podría estar vinculado al crecimiento de las exportaciones. Esta es la variable, para el Gobierno, que corre un poco más adelante en la consideración. Ante la consulta de este medio, en el Palacio de Hacienda no quisieron hacer comentarios.

“Ese warrant podría ayudar a cubrir la diferencia”, contó una fuente vinculada a la negociación con los bonistas. “Básicamente, se mantiene el flujo que Guzmán considera sustentable, pero ese flujo crece en caso de que la Argentina crezca, exporte más o incluso vuelva al mercado financiero. Hay múltiples opciones para ser creativos”, contó el experto a LA NACION.

Por otro lado, a través de ese VRI, el Gobierno se guarda la carta para regular el momento exacto en el que comenzar a mejorar los flujos de los acreedores. El FMI sugirió implícitamente la semana pasada, según la relectura de un comunicado oficial que hace el Ejecutivo, que el margen para mejorar la oferta a los bonistas están en el período posterior a 2024.

Sin embargo, esa opción no es garantía del éxito. Aún los fondos de inversión más duros, entre ellos citan a BlackRock, Ashmore y Fidelity, no harían uso de esa opción y esperan que el Ministerio de Economía acerque una opción que garanticen el flujo por ellos esperado. Sin embargo, puede ser un instrumento interesante para otros acreedores, pese a que fue una opción que el ministro Guzmán puso desde un principio desde la mesa.

No obstante, estos instrumentos corren con un pecado de origen, un prontuario para el oficialismo. El último cupón atado al PBI de las viejas reestructuraciones de deuda durante la gestión de Roberto Lavagna y Guillermo Nielsen hoy son todavía objetos de juicios en los EE.UU. por la manipulación de las estadísticas públicas durante 2007 y 2015 que comenzó Guillermo Moreno en el Indec con aval tanto de Néstor como de Cristina Kirchner.

En el mercado financiero estiman que la negociación podría cerrar entre U$52 o US$53 centavos por dólar a una tasa de descuento del 10%. El Fondo Monetario Internacional (FMI), luego de una charla entre Alberto Fernández y Kristalina Georgieva unos días atrás afirmó que el país no podía pagar más de un Valor Presente Neto (VPN) de US$50 centavos por dólar.

Ayer volvieron a firmarse, según confiaron fuentes del Gobierno a LA NACION, los acuerdos de confidencialidad o non disclosure agreement (NDA, según la siglas en inglés) entre el Ministerio de Economía y los tres comités que representan a parte de los bonistas. “Es bueno que se hayan sentado nuevamente en la mesa de negociaciones”, advirtieron los negociadores.

La decisión sienta a todos las partes a negociar la letra fina del posible acuerdo. No sólo eso obliga a los participantes a no jugar en el mercado mientras duren los acuerdos. El reloj corre. El último fin de semana, el ministro de Economía, Martín Guzmán, mantuvo un encuentro con el presidente Alberto Fernández para definir la enmienda a la oferta presentada el 20 de abril.

El viernes vence la tercera prórroga a la negociación y, probablemente ese día, el Gobierno enmiende la oferta original lanzada el 20 de abril con las nuevas condiciones. Lo hará ante la Comisión de Valores de los EE.UU. (SEC, según las siglas en inglés) y además deberá publicar la enmienda en el Boletín Oficial. Desde entonces, se abrirá un proceso formal de diez días en el que los bancos (HSBC y BoA) buscarán sumar la mayor adhesión posible.

El último 8 de mayo, el deadline que marcó el propio Gobierno para su oferta inicial, el Ministerio de Economía habría tenido una aceptación cercana al 13%, según datos del mercado. El Ministerio de Economía desconoció ese número, pese a que no informó otro, y, en cambio, afirmó que la oferta nunca cerró definitivamente porque debió ser prorrogada.

No obstante, desde entonces y hasta la actualidad, Guzmán debió moverse y mucho de su posición original para acercar las posiciones con los acreedores bajo ley Nueva York. También lo hicieron los bonistas, incluso los más duros, que quince días atrás presentaron una oferta que consideraban sustentable, pero que para Economía resultó “insuficiente”.

Fuente:La Nación publicado 09-06-2020

Cómo se calcula y de cuánto es la inflación, según la expansión de la moneda Orlando J. Ferreres Orlando J. Ferreres

De acuerdo a la teoría cuantitativa del dinero, la cantidad de moneda M, tomando en cuenta la velocidad con que se usa ese dinero V, es igual a la inflación o nivel de precios P multiplicada por la cantidad de transacciones T. Comúnmente se usa el producto bruto interno (PBI) para representar las transacciones, que aproximadamente -según el sector- son el doble del PBI

Despejando el nivel de inflación y considerando T=PBI, nos queda que P = (MxV) / PBI donde “x” es el signo de multiplicación y “/”, de división. Esta ecuación se suele representar en logaritmos, y refleja entonces la variación porcentual de los precios, es decir la inflación.

Para representar la cantidad de moneda tomaremos el indicador M2, el cual se obtiene sumando el dinero en circulación, los depósitos de los bancos en el Banco Central, los depósitos en cuenta corriente y finalmente, los depósitos de ahorro. Este es el dinero que se considera transaccional y es el que está más ligado a las operaciones económicas. No incluye los plazos fijos ni otras formas de inversión financiera que darían el M3 u otras formas de definición monetaria.

Para la velocidad del dinero V, consideramos las veces que M2 gira en relación al PBI, es decir, de qué manera se mueve ese dinero transaccional en el país. M2, en relación al PBI, gira alrededor de 10 veces por año. Esto es porque, a abril de 2020, M2 es de $ 2.792,723 millones y el PBI del año 2020 es 10 veces mayor: alrededor de $ 30.000.000 millones. Para calcular esta tendencia, hemos dividido la variación anual de M2 por la multiplicación del PBI, variación anual y el índice anual de precios. Para poder tener alguna referencia al pronóstico, consideramos a esta V como la función de la variación anual del producto, ya sea expansión o recesión, debido a que las recesiones -sobre todo cuando son muy fuertes- implican una disminución de la velocidad de circulación por la falta de demanda del público.

Para la Actividad hemos considerado las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), pero con la versión -para tenerlo por mes- del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). Para este movimiento de la actividad hemos tomado la versión de variación anual, que ahora está considerando una recesión, según nuestro indicador Indicé General de Actividad (IGA-OJF). En mayo de 2020 estamos calculando una recesión estimada de -18 % sobre mayo del año anterior.

Finalmente, como para algunos períodos no tenemos las cifras del Indec, para el índice de inflación “P” consideramos la inflación de Estudio OJF, que son casi idénticas a las cifras oficiales del Indec, salvo por los períodos en que éste no ofrece datos. Cuando decimos P, nos estamos refiriendo al Índice de Precios al Consumidor y, en este trabajo, a la tasa de variación anual de dichos precios minoristas.

Realizadas las ecuaciones y sustituidas las variables, según la explicación que hemos dado, las diferencias entre la inflación anual observada y la calculada por M2 son las que pueden verse en el gráfico, es decir siguen las tendencias de la inflación observada. Hay algunas diferencias, pero se compensan en el tiempo. Sin embargo, hay que tener presente que esta forma de calcular las distintas variables se cumple siempre. Eso significa que, si las variables pudieran estar correctamente definidas, es una verdad que se llama tautológica.

Por la gran recesión que tenemos en este momento, se está observando una inflación baja que ha estado en el orden del 1,5% mensual o 45% anual, si se toman los últimos 12 meses de inflación. Pero ahora se está registrando un cierto aumento de M2, producto de que la recaudación de la AFIP es menor que la tasa de inflación (o sea, la recaudación cae en términos reales) al mismo tiempo que los gastos del Gobierno crecen mucho en términos de inflación. Tal es así que calculamos un déficit fiscal primario del Gobierno nacional, antes del pago de intereses de la deuda del 4,5%- 5% del PBI para 2020, un número muy grande. Esta diferencia se cubre con distintos formatos de emisión monetaria.

¿Por qué no se da, al mismo tiempo, este aumento del nivel de precios con el incremento de la cantidad de dinero? Por la pandemia o cuarentena decretada por el coronavirus; por la gran recesión que implica con una caída de la producción industrial del 34% entre abril de 2020 y 2019, según el Indec; por los controles de precios; las tarifas congeladas; y precios que no han variado como el de la nafta y otros combustibles.

Pero como los medios de pago, según su definición de M2, están creciendo a un ritmo del 89,8% anual en mayo de 2020 respecto de mayo de 2019 y con cifras similares para la variación abril de 2019 y 2020, ¿qué pasa que no se registra este impacto en la inflación? Esta reacción es producto de la gran recesión que se observa.

¿Qué tenemos que esperar para el futuro? Que el Banco Central tenga que ejercer una gran compensación de liquidez y que, de todas maneras, al ir saliendo de la recesión, se dé un incremento de inflación.

¿A cuánto podría llegar para fin de año? Estimamos que la inflación minorista podría calcularse cerca del 54% anual entre diciembre de 2019 y 2020. Es una cifra razonable para un déficit fiscal primario de 4,5/5% del PBI. Esperemos que así sea, pero requerimos que el BCRA haga su trabajo de absorción de la gran liquidez que hay actualmente.

Fuente: La Nacion publicado 10-06-2020.-
Lunes, 19 de marzo de 2018

Semana Económica, 17/03/18

La Macro:

  • Datos y más datos:

o   La semana estuvo dominada por los datos. Se destacan los relacionados con la inflación y el déficit fiscal.

o   El INDEC se encargó esta semana de confirmar lo que todos esperaban, mostrando para el mes de febrero un 2,4% de variación mensual del IPC Nacional (Índice de Precios al Consumidor), respecto del anterior mes de enero. Teniendo en cuenta este dato absolutamente previsible y debido a los fuertes incrementos en los servicios públicos, tarifas, energía y elementos de consumo de carácter esencial, funcionarios del gobierno se mantienen en la postura de pedir tranquilidad y confianza, en el entendimiento que esta presión inflacionaria descenderá en la segunda parte del año. Por su lado, los analistas consideran altamente improbable el cumplimiento de la meta inflacionaria propuesta por el gobierno.

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